La segunda quincena de cada mes de enero no es conocida precisamente por ser un periodo fácil para el bolsillo del consumidor.

Después de todos los gastos que conllevan las vacaciones de Navidad, en regalos, celebraciones, viajes o rebajas, las cuentas bancarias de algunos hogares se resienten tanto que a veces no llegan a cubrir las necesidades básicas.

Esta falta de liquidez momentánea es el panorama perfecto para que las empresas de créditos rápidos se lancen a la búsqueda de clientes.

Anunciándose en diferentes medios como televisión, internet, o prensa, intentan vender su producto con reclamos publicitarios que se presentan como la solución fácil y rápida.

El reclamo más común es el que hace referencia a la rapidez con la que se entrega el préstamo:

  • “CRÉDITOS RÁPIDOS EN 2 MINUTOS”
  • “CONSIGUE HASTA 750€ DE MANERA RÁPIDA Y FÁCIL”

Otro mensaje muy utilizado es la facilidad con la que se consigue:

  • “TU PRÉSTAMO SIN NÓMINA, AVAL, NI PAPELEOS”
  • “LA SOLUCIÓN MÁS FÁCIL PARA CUBRIR UN IMPREVISTO”

Y hay veces en las que se unen ambas opciones:

  • “DINERO RÁPIDO, HASTA 5.000€ SIN PAPELEOS”
  • “DESDE 500€ A 6.000€ EN SOLO 10 MINUTOS SIN AVAL NI NÓMINA”
  • “CRÉDITOS RÁPIDOS, SIN NÓMINA Y EN 24 HORAS”

Sucumbiendo a esta propaganda, muchos consumidores deciden contratar un crédito rápido para solucionar su falta de liquidez de manera rápida y fácil. Algunos se dejan llevar por la inmediatez, no prestando la suficiente atención a las condiciones de contratación, y es entonces cuando lo que parecía una solución rápida y fácil a sus problemas económicos se puede convertir en una trampa debido a intereses o comisiones muy elevadas.

Para no llevarse sorpresas de última hora al contratar un crédito rápido, es muy importante informarse y comprender las condiciones de contratación, seguir algunos consejos antes de firmar o incluso barajar otras alternativas.

En cualquier caso, lo mejor es ser prudentes con los gastos para no empujarnos a situaciones extremas.

Share This